Santiago Grassi volvió a vivir aquello que durante años había formado parte de su rutina y que, con el tiempo, había quedado lejos: una Villa de atletas, un comedor compartido con la Selección Argentina, eliminatorias por la mañana, finales por la tarde y la presión de competir por una medalla internacional.Y la experiencia terminó reafirmando una decisión.
Después de cerrar su participación en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, el doble olímpico argentino habló en exclusiva con La Excusa Deportiva y dejó una definición contundente sobre su regreso. “Estoy con más ganas que nunca de volver a la pileta, de volver a entrenar. Estoy convencido de que hice bien en volver porque todavía tengo más para ofrecer, todavía tengo más adentro mío para seguir haciendo en el agua”, aseguró.
El balance deportivo también fue importante: Grassi terminó los Juegos con cinco medallas. Consiguió plata en los 50 metros mariposa y en la posta mixta 4×100 combinados, además de tres bronces: 50 metros libre, relevo masculino 4×100 libre y relevo masculino 4×100 combinados.
Pero hubo otro dato que marcó su regreso. En las eliminatorias de los 50 metros mariposa registró 23s44 y estableció un nuevo récord argentino y suramericano.
Volver a sentirse atleta de Selección
Grassi conoce como pocos lo que significa competir en el máximo nivel. Representó a Argentina en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y Tokio 2020 y en 2024 quedó a apenas 11 centésimas de conseguir la marca que podía llevarlo a París.
Luego de varios años alejado de las competencias internacionales con la Selección, decidió volver. Y Santa Fe 2026 terminó convirtiéndose en una especie de reencuentro con sensaciones que tenía archivadas.
“Sentí que me tuve que sacar un par de telarañas del cuerpo. Hubo un montón de cosas que hacía mucho que no había vivido”, reconoció.
No hablaba solamente de nadar. También mencionó compartir durante varios días con un equipo, vivir en una Villa y volver a manejar los pensamientos previos a una final.
“Entrar a una final primero y no irte a los pensamientos de ‘a la tarde tengo que ganar, tengo que ganar, tengo que ganar’. Todo eso para mí fue nuevo. Si bien lo hice hace mucho tiempo, ahora son cosas que estoy pensando en volver a vivir”, explicó.
La exigencia tampoco fue menor. Grassi tuvo tres jornadas consecutivas con hasta tres eventos por día, una carga a la que ya no estaba acostumbrado.
“Fue un torneo movido para mí. Tres días seguidos, tres eventos por día. No es normal para alguien que volvía a entrenar dar tantas pruebas”, señaló.
Sin embargo, cuando llegó el momento del balance, puso las sensaciones incluso por encima de los resultados.“Me llevo muchas cosas buenas. Estoy contento por lo que fue. Feliz, pero no por los resultados solamente, sino por cómo uno puede experimentar y vivir el torneo con mi familia, con mi gente”.
De especialista en mariposa a buscar nuevas alternativas
Durante buena parte de su carrera, el nombre de Santiago Grassi estuvo directamente relacionado con los 100 metros mariposa. Esa fue la prueba que lo llevó a los Juegos Olímpicos y en la que construyó buena parte de su trayectoria internacional.
Ahora pretende ampliar su repertorio.En Santa Fe consiguió la plata en 50 mariposa, pero también sorprendió con el bronce de los 50 libre.
“El 50 mariposa siempre fue la mía y fue la que creo que más peleé. El 50 libre fue más sorpresa”, contó.
Y enseguida explicó uno de los objetivos de esta nueva etapa: “Estoy aprendiendo a no ser solamente un nadador de una prueba, a tener un abanico de opciones y ser un poquito más versátil”.
Lima, otra estación rumbo al gran sueño
Santa Fe no representa un punto de llegada. Grassi ya piensa en lo que viene y mencionó al próximo Panamericano de Lima como una oportunidad para corregir todo aquello que detectó durante los Suramericanos. “Si ahora mis vueltas están malas, que en Lima mis vueltas sean excelentes. Si ahora de la mañana a la tarde hubo algo que mentalmente me bloqueó, que en Lima eso no suceda”, explicó.
Detrás de ese proceso aparece un desafío mucho mayor. Grassi ya estuvo en Río 2016 y Tokio 2020. Después sufrió por apenas 11 centésimas la imposibilidad de llegar a París 2024. Ahora, radicado y entrenándose en California, vuelve a mirar hacia unos Juegos Olímpicos: Los Ángeles 2028.
Sabe que el camino será difícil y no lo oculta.“Hay un torneo olímpico en Los Ángeles, va a ser muy difícil entrar. Pero si pongo el trabajo, si pongo el esfuerzo, si tengo la disciplina de hacer las cosas que sé que tengo que hacer, lo puedo lograr”, afirmó.
Y quizás allí aparezca la mejor explicación de por qué, después de tantos años, decidió volver a intentarlo.
“La natación es un deporte individual, no te podés mentir. Si hiciste el trabajo, se te va a ver. Si no lo hiciste, ni siquiera vas a entrar al torneo”.
A los 29 años, después de dos Juegos Olímpicos, medallas panamericanas, años en la NCAA estadounidense y una clasificación a París que se escapó por once centésimas, Grassi decidió ponerse nuevamente a prueba.
Santa Fe 2026 le dejó cinco medallas. Pero, por lo que contó a La Excusa Deportiva, se llevó algo que puede resultar todavía más importante para lo que viene: la certeza de que quería volver.